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En, Energy Biomasa, su Venta de Estufas Online queremos mostrarle algunas técnicas de limpieza para chimeneas, de manera que tu sistema de calefacción siempre esté a punto para continuar utilizándolo y con el mínimo de riesgo de provocar algún accidente en tu hogar.
Seguridad ante todo
Hacer el mantenimiento anual a tu chimenea, más que un consejo es un deber. Esta es la única manera de eliminar esos residuos peligrosos y desagradables que quedan en las paredes del hogar y en el conducto de salida del humo.
El proceso de combustión que se genera al quemar la madera o los pellets producen hollín, creosata (una sustancia combustible), alquitrán y vapores que, al acumularse, pueden provocar un incendio y poner en riesgo la vida de las personas que habitan en la casa, al impedir la salida efectiva de los gases a través de los conductos. Como consecuencia de la falta de un mantenimiento correcto, la eficacia del sistema se reduce y la vida útil disminuye. Por lo tanto, presta atención a estas técnicas de limpieza para chimeneas y toma nota de lo que necesitarás antes de comenzar a eliminar toda esa suciedad.
La frecuencia con la que limpies la chimenea va a depender del uso que tenga y del material del que estén hechos los tubos de salida. Por ejemplo, los de acero galvanizado requieren limpiarlos dos veces al año, mientras que a los de acero inoxidable o vitrificado es suficiente con hacerlo una sola vez. En cuanto al uso, se pueden retirar los residuos por completo una vez al año si se utiliza ocasionalmente, pero si es frecuente, requerirá al menos tres limpiezas anuales. Durante la temporada de invierno es necesario hacer mantenimiento semanal si la chimenea se enciende a diario.
Sin embargo, te recomendamos revisar periódicamente las paredes de la chimenea. Cuando el hollín y la creosata alcancen un grosor máximo de 3 milímetros, entonces ya tienes que limpiarla.
La combustión en las estufas de pellets se caracteriza por ser más limpias que las de leñas; no obstante, también requieren que constates la presencia de las cenizas y el hollín en las tuberías para garantizar su funcionamiento.
Antes de mostrarte las técnicas de limpieza para la chimenea, diferenciemos cuándo se hace una limpieza y cuándo un mantenimiento. El primero es el cuidado integral del sistema de calefacción y lega a todas las partes del mismo. En cuanto al mantenimiento, se trata del empleo de productos químicos deshollinadores durante la temporada de uso. La función de estos es disolver los residuos sólidos para garantizar el funcionamiento del sistema.
Inicia el proceso
Antes de comenzar a limpiar hay que verificar que cuentas con todos los materiales y herramientas que necesitarás durante el proceso. Los básicos son:
- Cepillos deshollinzador.
- Linterna.
- Sspiradora para deshollinar.
- Un segundo cepillo o escoba de cerdas más suaves.
- Un recogedor.
Necesitarás también:
- Ropa adecuada, preferiblemente prendas viejas, como un pantalón y camisa de mangas largas.
- Gorra.
- Lentes de seguridad.
- Un par de gafas.
- Una mascarilla para protegerte de todos los residuos con los que pudieras tener contacto.
Para resguardar el área donde trabajarás utiliza papel periódico, plástico o una manta vieja que, al humedecerla, colocarás sobre la entrada de la chimenea para evitar que las partículas volátiles ensucien en los alrededores.
Una vez que estés seguro de contar con todos estos utensilios protege el área colocando el papel periódico o plástico en el piso alrededor de la chimenea, asegúrate de que también cubran algunos centímetros de pared. También te recomendamos cubrir los muebles que estén más cercanos a la boca de la chimenea.
Hecho esto, comenzarás a retirar las cenizas que hayan quedado en el hogar con el cepillo y el recogedor. Al finalizar en esta área daremos paso a la fase más delicada, que es retirar el hollín y demás residuos de los tubos de salida del humo. Para una limpieza a fondo como esta es posible trabajar desde dentro de la casa o desde el tejado.
Con la linterna, asómate a la chimenea y verifica cómo están los tubos. El hollín se distingue con facilidad al ser un polvo seco negro o color café. En cambio, si hay creosata la verás como depósitos gruesos y duros.
Para comenzar a raspar tapa la boca de la chimenea con la manta húmeda o plástico. Si la limpieza es desde adentro de la casa deja una abertura para introducir el cepillo deshollinizador. Frota con cuidado el interior de los tubos hasta llegar a la parte superior. Cuando no haya resistencia significa que ya retiraste los residuos.
A continuación, quita los protectores, aspira los restos que cayeron al hogar. Limpia también las paredes laterales frotando el cepillo previamente empapado en una mezcla de agua tibia y vinagre. También puede usar agua, lejía y bicarbonato, pero bajo ninguna circunstancia mezcle el vinagre con la lejía puesto que originan gases dañinos.
Tu chimenea está lista para que la uses nuevamente. El otro tipo de limpieza que mencionábamos es la química y esta es recomendable hacerla durante la temporada de uso. Para ello, enciende el fuego y deja que queme 30 minutos para que se calienten los tubos; coloca la bolsa o el leño deshollinizador hasta quemar y al finalizar retira las cenizas.
Cuando se hace el mantenimiento de la chimenea hay que estar atentos a los posibles daños que tenga la estructura, si existen gritas o signos de corrosión en las estructuras de metal. Todo esto lo puede hacer usted mismo o si prefiere, contrate a un profesional para que se encargue del proceso.
Hasta aquí nuestros consejos sobre cómo limpiar las chimeneas. Recuerda que es importante cumplir con este proceso al menos una vez al año para que calentar tu hogar de manera eficiente.