Hoy aprenderás a secar la leña recién talada este es un importante tema que deberías tener presente, sobre todo si buscas adquirir un equipo en nuestra web Venta de chimeneas online. Como sabrás, los aparatos de calefacción necesitan combustible y el más utilizado es la leña, un recurso natural que es ideal porque posee mucha energía calorífica, hay personas que eligen dirigirse a una tienda personalizada y comprarla, otros prefieren coger las herramientas en sus manos y buscarla en la naturaleza. Al secarla, la madera no contará con la humedad que la caracteriza y su rendimiento será más alto, con lo que no dañará tu equipo, si quieres conocer más, te invitamos a leer este post.

No uses leña húmeda en tu chimenea

Por si no lo sabías, la leña recién cortada tiene un 50% de agua o incluso más, y esto dificulta mucho su combustión en las chimeneas, por este motivo es importante aprender a secarla antes de su uso, de esta forma permitirás que la humedad en su interior escape y puedas usarla sin problema alguno. En muchos casos se vende leña con un 20-30% de humedad (habría que intentar que tuviera menos), cuanto menor sea el porcentaje más rendimiento tendrá y más calor generará. Si por algún motivo usas en tu chimenea leña recién talada, es decir que está verde, ésta puede dañar tú equipo, ya que puede provocar la acumulación de creosota y con el tiempo, causar problemas graves como incendios. Esta apariciónd e la creosota es debida a la falta de fuego, puesto que se produce una combustión baja y sin llama. Esto es perjudicial para ti, para tu equipo y para el medio ambiente. Cualquier persona que dependa de la leña como una fuente de combustible para su chimenea, debe saber cómo emplearla adecuadamente para que su equipo también funcione bajo las indicaciones adecuadas, si tienes muchas dudas, lo mejor que puedes hacer es ponerte en contacto con nosotros y te explicaremos mejor todo lo que necesitas saber.

Conoce los tipos de madera que usarás

Lo primero que deberás hacer es conocer las propiedades de la leña antes del proceso de secado, ya que este dependerá de las características que tenga la madera. Por ejemplo, en los árboles de hoja caduca (caducifolios) todo dependerá del momento en el que hayan sido talados, aquellos que hayan sido cortados en invierno se secan con más rapidez ya que la savia de estos se traslada a sus raíces y contienen menos humedad. El pino y otras maderas blandas requieren de aproximadamente entre 6 y 12 meses para poder secarse en cambio las duras pueden tardar 1 o 2 años, pero estas son las medias, porque en realidad puede variar en intervalos de tiempo. Es importante conocer un poco más sobre los árboles y la cantidad de agua que acumulan (no nos referimos al agua de la superficie, sino aquella que se encuentra en el interior). No es bueno dejar secando la madera durante más tiempo del recomendado, ya que si haces esto, tendrá mucha menos energía porque los ésteres volátiles que presenta la leña se evaporarán y estas sustancias albergan mucha energía calórica. Te recomendamos comprar un medidor de humedad para la leña, así sabrás la cantidad de agua que tienen tus leños recién cortados. Si vas a talar algunos árboles, lo más sensato es que lo hagas durante el verano, ya que debes aprovechar el clima cálido que te ofrece esta temporada; deberás cortar la madera con el fin de apilarla para su almacenamiento, lo más recomendable es hacerlo en trozos de 15 a 20 cm de diámetro y 40 cm de largo, (deberás almacenarla en espacios exteriores, ya que en interiores suele haber más humedad, el sol no las secará y ten mucho cuidado con las indeseables termitas).

Protege la leña de la humedad

Cuando apiles la madera, evita que esta se asiente directamente sobre el suelo o una pared; si por algún motivo no cuentas con un almacenador especializado para leña, puedes fabricar uno, solo tendrás que cortar algunos retoños y usarlos como base, los palés también te serán de mucha ayuda, de esta forma no estarán en contacto con agentes que puedan mojar la leña y harán que pierdas el tiempo y el trabajo de secado. Ten presente que la circulación del aire es uno de los factores más importantes que tiene el proceso de secado, así que puedes usar una lona bajo la madera y separarla del suelo y así permitir el flujo del aire. En caso de lluvia o nieve, puedes usar algún material para cubrir a la madera y así, evitar que se moje, lo que si debes mantener destapados son los extremos de la pila para permitir que el aire fluya y la humedad escape. Puedes escoger entre estas dos opciones:
  • Cubre la madera con un plástico para evitar que factores ambientales como la nieve o las lluvias entren al centro de la pila y se vayan acumulando.
  • Una teoría muy común entre los aficionados a conseguir su propia leña, sugiere que no es necesario cubrirla y lo mejor es dejarla a la intemperie y esta se irá secando tan bien como si la hubiese cubierto (son muchas personas las que afirman que esto les ha funcionado).
Para revisar lo seca que está la leña, puedes usar el medidor de humedad del que te hablamos hace un rato, pero, si no dispones de uno, podrás hacer lo siguiente:
  • Escoge dos trozos de leña que parecieran estar completamente secos y golpéalos entre sí, enfócate en el sonido, si este es resonante y no se siente “sordo” entonces están en perfecto estado para su uso.
  • Si tienen algunas grietas radiales, significa que están secos.
  • Quema un trozo, si todos sus lados hacen combustión en cuestión de 15 minutos aproximadamente, la leña está seca y lista para usar.
Esperamos que hayas aprendido a secar la leña recién talada, puedes contarnos tus experiencias, ¿te ha servido? Envíanos tus comentarios y recuerda, puedes compartir este post a través de tus redes sociales.
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