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Mantener el sistema de calefacción libre de residuos minimiza los riesgos de que se produzcan accidentes y mejora el rendimiento del mismo. En tu tienda de venta de chimeneas online te mostraremos sencillos pasos para limpiar la estufa de leña; de esta manera estará siempre lista para calentar tu hogar de manera eficiente y segura.

¿Cada cuánto tiempo hay que limpiar?
Antes de comenzar a hablar sobre los pasos para limpiar la estufa de leña, recordemos por qué debes hacerlo. El mantenimiento periódico de cualquier sistema es necesario para aprovechar al máximo toda su potencia. Una estufa en buen estado quemará mejor la leña, producirá menos residuos, contaminará menos y a la vez te permitirá disfrutar de la mejor combustión si eres de esas personas que le gusta admirar cómo se quema la leña. Quienes eligen calentar con estufas de leña su hogar, saben que se trata de un sistema muy eficiente y que su eficiencia depende de factores como el tipo de madera que se utiliza. Mientras menos densos y más húmedos sean los leños, más residuos producirán. Estos se acumularán tanto en la cámara de combustión en forma de cenizas, como en los tubos de salida en forma de hollín y creosota. La presencia de estos residuos disminuye la eficiencia de la estufa, afecta la combustión y dificulta el encendido. Por esta razón es necesario hacer, por lo menos, un mantenimiento anual al sistema. La limpieza adecuada ayudará a aprovechar mejor el calor utilizando menos material de combustión. Además, acompañarla de una inspección con videocámara permitirá conocer en qué estado se encuentra todo el sistema y si necesita algún tipo de reparación. Mientras más uso le dé a su estufa, debe limpiarla con mayor regularidad. Pero no debes preocuparte por la complejidad de la tarea, porque se trata más bien de una labor sencilla y, a medida que lo hagas con la frecuencia adecuada, será más fácil retirar todos los residuos. Aunque aquí te damos algunas ideas, lo más adecuado siempre será contar con un profesional que cuente con los medios mecánicos adecuados y con experiencia, para evitar contratiempos y verifique el perfecto estado y la seguridad de la instalación.Comenzando el proceso
Para iniciar la limpieza de tu estufa de leña, lo primero que debes hacer es asegurarte de que cuentas con todos los elementos que utilizarás en el proceso. La mayoría de ellos seguramente ya los tienes en casa. Si no es así te será fácil conseguirlos en las tiendas. Haz una lista para verificar con cuáles cuentas y qué otros debes adquirir. La seguridad durante el proceso es primordial, por lo tanto debes tener gafas de seguridad, mascarillas, un cubo de metal, ropa vieja, guantes y un gorro para el cabello. De esta forma evitarás quedar cubierto de hollín y cenizas durante la labor. El resto de los elementos que utilizarás para retirar las cenizas, el hollín y la creosota son varios trapos que puedas desechar luego, bolsas de basura, escobilla, aspiradora, cepillo de nylon, agua caliente y lejía. Vístete de manera adecuada y pon manos a la obra. Utiliza el cepillo para barrer el interior de la chimenea y quitar el exceso de cenizas. Recógelo con la pala y colócalo en un recipiente de metal. También te puedes ayudar con la aspiradora. Es importante verifiques que la estufa está completamente fria porque, aun cuando la estufa lleve más de un día sin usarse, es posible que encuentres restos encendidos. Deja las cenizas en el recipiente tapado hasta que te asegures que están completamente apagadas. Dejar una pequeña capa de cenizas en el fondo es beneficioso, puesto que actúa como aislante y protege el suelo de la estufa cuando el fuego está encendido. Sin embargo esta no debe ser muy gruesa. Una vez que hayas barrido el interior de la estufa toma uno de los paños y humedécelo en una solución de agua caliente y lejía. Con este limpiará todo el hollín que se encuentra en las paredes y el suelo.Limpiar cristales y rejillas
Al finalizar de retirar las cenizas procede a limpiar las rejillas exteriores o los cristales, según sea el caso. Házlo con papel periódico y la misma mezcla de agua y lejía, frotando la superficie hasta que desaparezca la suciedad. Los cristales te pueden dar un poco más de trabajo. Puedes utilizar una lija de grano muy fino y pasarlo por el interior para quitar los residuos, pero si teme rayarlos entonces humedezca el papel periódico y frótelo con un poco de ceniza de la misma estufa. Frote contra el cristal las veces que sea necesario hasta que quede limpio y luego pase un paño seco. Esta es la forma más ecológica de hacerlo, pero si aún así quedan restos de hollín, entonces puedes adquirir los limpiacristales que se utilizan para este propósito.Tubos de evacuación
Los conductos de salida del humo acumulan hollín y creosata que son capaces de producir un incendio, por lo tanto, también deben mantenerse libres de estos residuos. Antes de limpiar el interior revisa las condiciones externas para asegurarte que no tiene ninguna irregularidad. Existen dos métodos de limpieza, uno manual que se trata de introducir un tubo deshollinador en el tubo y moverlo de arriba hacia abajo para retirar los residuos. Si quieres evitar ensuciar la parte inferior, coloca una bolsa en el extremo para que caigan los restos. La otra técnica es la química. Esta consiste en quemar los limpiadores que se venden para este tipo de limpieza. Los gases que producen calientan el hollín y la creosata que están adheridos en los tubos, aunque éste método nunca es suficiente para asegurar una limpieza en condiciones. Ambos procesos los puedes realizar tu mismo, pero como te hemos dicho antes, puedes llamar a un experto que se encargará de hacer una revisión más profunda al sistema para asegurarse que todo está en orden. Siguiendo estos sencillos pasos para limpiar la estufa de leña la mantendrá en condiciones óptimas para su funcionamiento. No olvides repetir el procedimiento al menos una vez al año.